lunes, 17 de diciembre de 2012

Mesa redonda: "La Sección Infantil como elemento clave en las Bibliotecas Públicas: el caso de la Biblioteca Municipal de Camargo"

Ana Isabel Calvo Diez de la Biblioteca Municipal de Camargo nos cuenta sus impresiones al respecto. 



1.- ¿Cómo afrontas los actuales recortes presupuestarios en tu biblioteca? 

Aún no se han aplicado recortes dramáticos que afecten a las principales actividades que en nuestra biblioteca suponen un gasto económico (adquisiciones y cuentacuentos, principalmente). 

La búsqueda de recursos sin coste es ya una constante en la programación de actividades en la Biblioteca, independientemente de la crisis. Algunas de ellas son:
  • “Leemos para ti” donde se lee a mayores en las residencias, menores en riesgo de exclusión social y a personas con discapacidad. 
  • “Cúrate con cuentos” fondos depositados en determinados lugares con mucho tránsito de personas con tiempos de espera, por ejemplo las consultas de pediatría de los Centros de salud.
  • “La Botica que pica” que la Biblioteca salga al mercado semanal ofreciendo recetas de libros para dolencias específicas.
2.- ¿Qué estrategias aplicas para capturar o no perder lectores infantiles/juveniles?   

Proponer actividades en las que se produzca una participación activa de los niños, como por ejemplo talleres en los que ellos recrean algo con sus manos  o con su mente,  recrear o escenificar cuentos en colaboración con la escuela, recitado de poemas o fragmentos literarios...

Además buscamos vincular afectivamente al niño con la biblioteca, aconsejando lecturas, dando valor a las suyas, pidiéndoles opinión...

Recientemente hemos comenzado a utilizar además las redes sociales para estar donde ellos están y que puedan identificar su ocio con la oferta que se les hace desde la biblioteca.

3.- ¿Qué fondos de la Sección Infantil tienen más movimiento y por qué crees que es así?
  
El niño tiene sus propios intereses que en general es todo lo producido por Disney, aunque también hay series con mucho tirón mediático como Geronimo Stilton.

Los padres siempre intentan que sus hijos lean lo que ellos leyeron, a veces sin mucho éxito... 

4.- ¿Crees que el bibliotecario debe implicarse en la organización de actividades culturales para los lectores más pequeños o por el contrario limitarse a dar un servicio general y derivar las actividades a profesionales?
 
Depende de qué tipo de actividades y del nivel de exigencia de cada uno. Yo por ejemplo, hay actividades que me atrevo con ellas, y con otras no. Puedo contar cuentos, dirigir una visita guiada, incluso hacer un poco el payaso; puedo y debo hacer una selección de libros, una guía de lectura, …pero no me atrevo a dirigir una tertulia, o un taller de escritura; yo creo que el trabajo bibliotecario tiene suficiente contenido como para cargarle con actividades para las que desde mi punto de vista no tenemos ni competencias ni una formación específica, (aunque haya personas que pueden desarrollar ese trabajo a la perfección)


Hay una idea que subyace en muchas de las iniciativas que surgen en las bibliotecas, y es que hay miedo a desaparecer como tales…Quizá por eso el bibliotecario vive momentos de histeria, de desasosiego, de temor ante la idea de que esta institución tan antigua quede absorbida por propuestas más atractivas, con más gancho, más lucidas, con efectos más deslumbrantes... (Véase muchas de las políticas culturales que se están desarrollando en los últimos tiempos)

Yo creo que esto no debe llevarnos a albergar en la biblioteca actividades que no guardan mucha relación con nuestro cometido, que no sería ni más ni muchísimo menos que dar vida al libro, en cualquier soporte,  y constituirnos en mediadores.


Tantas y tantas cosas que parecen indicar que efectivamente nos estamos quedando sin trabajo. ¿creemos eso de verdad?

5.- ¿Crees que el libro en papel aún es un objeto por descubrir por los más pequeños, u observas cierta tendencia hacia los objetos más tecnológicos en los niños?
  

Por supuesto. El álbum ilustrado en soporte papel tiene que decir y descubrir más que nunca a los niños. El nivel de muchos de ellos es extraordinario, verdaderas obras de arte- Nuestra obligación es mostrarlos y darlos a conocer a los niños. Ese patrimonio no llegaría a los más pequeños si no fuera a través del libro en papel. Y no llegaría tampoco si en la escuela y en la Biblioteca no se promocionara su lectura.


El ritmo de lectura, la pausa, la intimidad, el clima que se consigue en familia o en la biblioteca, no se consigue con otros medios tecnológicamente más sofisticados.
La presencia de otro tipo de objetos varía mucho de unas familias a otras, aunque a edades más avanzadas está bastante generalizado su uso. Creo que no tienen por qué ser incompatibles ambos objetos

La Biblioteca y la escuela tienen la obligación de fomentar el gusto por la lectura de libros, sea cual sea su formato. Pero es tal el atractivo del álbum ilustrado, tal la cantidad de cuentos,  y tal la demanda de historias maravillosas por parte de los niños, que al menos en edades tempranas es muy fácil disfrutar con ellos y hacer que disfruten de todo ese repertorio.
 

  6.- ¿El cuento tradicional sigue vivo?
 
Todos los que han estudiado y escrito sobre el cuento tradicional están convencidos de  su vigencia en la actualidad. (Joaquín Díaz, José María Merino, Rodríguez Almodóvar, Martín Garzo…) Hay consenso en la idea de que el cuento tradicional, el cuento de tradición oral es el fundamento de toda la literatura narrativa, y es la que da soporte a toda la literatura posteriormente escrita; que además esos cuentos  encierran la sabiduría necesaria para poder vivir, sobre los que se han fijado los mitos, los arquetipos…, y eso explica que siga vivo en la actualidad. Como dice  M. Garzo, la vida del hombre cabe en unos pocos argumentos, y casi todos ellos están recogidos en los mitos, y “ estas historias básicas componen un repertorio secreto, que de una forma más o menos declarada todas las otras se verán obligadas a reproducir para constituirse”.


Gran parte de los cuentos que se escriben ahora están inspirados por los cuentos tradicionales; a veces son las mismas historias adaptadas a los tiempos actuales, unas veces con mejor fortuna que otras.

Los cuentos tradicionales, pues,  seguirán vivos mientras se sigan contando todas las noches a los niños, mientras se cuenten en las bibliotecas, mientras los cuentacuentos los incorporen a su repertorio, y mientras sigan fascinando a los niños que los escuchan y leen..